Misa y reclamo de justicia para el líder limonero Bernardo Bravo asesinado hace un año

 

LILIANA JIMENEZ/LA SUJETA

Morelia, Michoacán, 19 de octubre de 2026.— “Bernardo tenía derecho a volver a casa”. Con un nudo en la garganta, Amelí Gissel Navarro reclamó justicia por el asesinato de su esposo, el líder limonero de Apatzingán, Bernardo Bravo Manríquez. Al salir de la misa celebrada en la Catedral de Morelia por el primer aniversario del crimen, recordó que levantar la voz por el campo y exigir paz no debió costarle la vida, y que ninguna sentencia podrá reparar la ausencia que dejó en su familia.

A pesar de la detención de César Alejandro “N”, alias “El Botox”, señalado como presunto responsable del crimen y líder de Los Blancos de Troya, Amelí continúa exigiendo justicia integral. Reconoció que existen avances en la investigación, pero sostuvo que las detenciones no agotan la obligación de esclarecer el asesinato y determinar todas las responsabilidades.

Al término de la ceremonia religiosa, realizada en el Centro Histórico de la capital michoacana, habló del esposo y padre de familia que perdió, pero también del dirigente que defendió precios justos para los productores y condiciones dignas para trabajar el campo.

“¿Qué de malo tiene exigir precios justos y condiciones dignas para el campo? ¿Qué de malo tiene exigir paz para la sociedad?”, cuestionó.

Amelí recordó que Bernardo tenía derecho a vivir con sus convicciones, levantar la voz y exigir derechos. Su lucha, expresó, debía permitirle regresar con su familia: “Bernardo tenía derecho a volver a casa después de hacerlo”.

Al ser cuestionada sobre si falta detener a quien habría ordenado el homicidio, respondió: “Eso es lo que también quiero saber”, y señaló que esos resultados se los deben tanto a ella como a la sociedad.

“Las instituciones tienen un deber y ese deber habla o hablará por sus resultados”, manifestó. Más allá de la confianza que pueda expresar en las autoridades, insistió en que tienen una responsabilidad que cumplir.

Sin embargo, para su familia, la justicia no podrá reparar lo que les fue arrebatado. “Para mí y para mi familia no va a llegar una justicia que llegue a reparar la ausencia y la injusticia de la falta y de la pérdida de Bernardo”, expresó, aunque dejó claro que continuará exigiéndola.

Sobre el silencio entre integrantes del sector agrícola después del asesinato, consideró que un crimen de esta naturaleza inhibe a quienes buscan levantar la voz. Describió a Bernardo como un líder firme, enérgico y de causas justas, que representaba las demandas de una comunidad.

“La voz que representaba no era solo la de él, era la de muchos”, sostuvo.

Cuestionada sobre la violencia en las comunidades de Tierra Caliente y la muerte de una niña y su padre, respondió que son hechos que no deberían suceder. Recordó que su esposo insistió en la necesidad de llevar paz al campo, aunque garantizar la seguridad correspondía a las autoridades.

“A Bernardo no le correspondía la seguridad y aun así, desde su voz ciudadana, desde su voz de la sociedad civil, exigió y buscó colaborar”, señaló.

Amelí explicó que actualmente está concentrada en cuidar a su familia y honrar la vida, el nombre y las causas de Bernardo. La conmemoración de su asesinato fue también una oportunidad para recordar a quien compartió con ella muchos años de vida.

“Sí fue un líder social, también un gran ser humano, pero fue mi esposo y mi compañero de vida por mucho tiempo”, expresó.


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