LILIANA JIMENEZ/LA SUJETA
Morelia, Michoacán.— Algunos caminaron abrazados; otros no pudieron contener el llanto. Familiares de los 13 policías de Michoacán asesinados en El Aguaje, municipio de Aguililla, marcharon desde la fuente de Las Tarascas hasta las afueras de Palacio de Gobierno, a siete años de la emboscada que les arrebató la vida.
Entre los asistentes iban niños vestidos de policías,
algunos con uniformes oficiales, que cargaban pancartas con los nombres y
grados de los 13 elementos fallecidos. Otros familiares portaban playeras
blancas con la fotografía de su ser querido.
Una bocina acompañaba el recorrido. A través de ella sonaba
el corrido dedicado a los 13 policías asesinados, que los participantes
cantaban mientras avanzaban entre lágrimas, recuerdos y abrazos.
Había niños que crecieron sin conocer a su padre y que hoy
lo recuerdan mediante las historias de sus familiares. Sus fotografías y los
relatos de quienes convivieron con ellos les permiten conocer quiénes eran y
cómo desempeñaban su trabajo como policías.
Para quienes sí compartieron su vida con los elementos, cada
aniversario trae de vuelta los momentos vividos, sus voces y todo lo que quedó
pendiente.
Los 13 policías murieron en una emboscada perpetrada por un
grupo armado en la población de El Aguaje. Durante la agresión, los atacantes
quemaron unidades y dejaron cartulinas con mensajes delictivos.
Siete años después, sus familias volvieron a caminar juntas.
Algunos señalaron que, conforme pasa el tiempo, son menos las personas que se
reúnen para recordarlos, pero aseguraron que su legado siempre estará presente.
Los abrazos sostuvieron a quienes lloraban durante el
trayecto. Entre las pancartas, las fotografías sobre las playeras y las voces
que acompañaban el corrido, las familias llevaron hasta Palacio de Gobierno la
memoria de los 13 policías.
Aunque cada año sean menos los que acudan, sus seres
queridos expresaron su determinación de mantener vivos sus nombres y sus
historias.
