LILIANA JIMENEZ/LA SUJETA
Morelia, Michoacán a 14 de octubre del 2026.- Siete años después, Paulina todavía tiene cosas que quisiera contarle a su padre. Todavía le hacen falta sus consejos, su voz y los abrazos que la muerte dejó pendientes.
La hija del comandante Reiner habló públicamente por primera
vez en nombre propio y de su familia durante la marcha en memoria de los 13
policías de Michoacán que perdieron la vida en una emboscada en El Aguaje,
municipio de Aguililla.
En aquel ataque, un grupo armado disparó contra los
elementos, quemó unidades y dejó cartulinas con mensajes delictivos. Para sus
familias, la tragedia marcó el comienzo de una ausencia con la que han tenido
que aprender a vivir.
Paulina recordó que su papá amaba su trabajo. Desde que ella
era pequeña le había explicado que algún día podía pasarle algo y le enseñó qué
hacer si ese momento llegaba.
Cuando ocurrió, su mente recordó aquellas instrucciones. Su
corazón, en cambio, no estaba preparado para despedirse.
“Una cosa es saber qué hacer y otra muy distinta es
vivirlo”, expresó.
Durante estos siete años, ella y su familia han aprendido a
continuar. Pero seguir adelante no ha significado dejar de extrañarlo. Su
ausencia permanece en las conversaciones que ya no pudieron tener, en los
consejos que hacen falta y en las pequeñas cosas que antes compartían todos los
días.
En su mensaje, Paulina también pidió escuchar a quienes se
quedaron: las madres, los hermanos, los hijos y los nietos de los policías
caídos. Familias que tienen derecho a llorar y recordar, pero también a reír,
celebrar y construir una vida.
Porque continuar viviendo no significa olvidar.
Al dirigirse a su padre, habló de cuánto cambió su vida y de
todo lo que aún quisiera compartir con él.
“Han pasado siete años y todavía hay cosas que quisiera
contarte y abrazos que quisiera darte”.
La marcha recordó a los 13 elementos que murieron en El
Aguaje. Las palabras de Paulina dieron voz a lo que permanece después de los
homenajes: una familia que sigue adelante y una hija que todavía necesita a su
papá.
