CIUDAD DE MÉXICO. — Tras varios días de bloqueos carreteros,
protestas y tensión en distintas regiones agrícolas del país, el Gobierno de
México alcanzó durante la madrugada de este miércoles un acuerdo parcial con
organizaciones de productores de maíz en los estados de Guanajuato, Jalisco y
Michoacán, aunque el conflicto persiste en buena parte del territorio nacional.
El secretario de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER),
Julio Berdegué Sacristán, informó que el pacto establece un apoyo de 950 pesos
por tonelada de maíz blanco, beneficio que alcanzará a cerca de 90 mil
agricultores del Bajío, una de las zonas productoras más importantes del país.
“Este acuerdo representa un paso significativo para atender
las demandas del campo y garantizar que los productores reciban un ingreso
justo por su trabajo”, aseguró Berdegué al término de la reunión con líderes
agrícolas.
El convenio fue firmado con el respaldo de los gobiernos
estatales de Guanajuato, Jalisco y Michoacán, tras intensas negociaciones que
se extendieron por más de 72 horas. Sin embargo, el entendimiento solo cubre
una parte del problema nacional, ya que productores de al menos diez estados
más permanecen movilizados a la espera de una respuesta del Ejecutivo federal.
Entre las entidades donde el conflicto continúa se
encuentran Sinaloa, Zacatecas, Chihuahua, Veracruz, Durango, Tamaulipas y
Nayarit, donde agricultores mantienen bloqueos intermitentes en carreteras y
centros de distribución, demandando que el mismo esquema de apoyo se extienda a
nivel nacional.
Los manifestantes acusan que los bajos precios del maíz y el
incremento de los costos de producción los han llevado a una situación
insostenible, mientras denuncian falta de claridad en la política de precios de
garantía y lentitud en la respuesta del gobierno.
Organizaciones campesinas advirtieron que, si no se alcanza
un acuerdo integral en los próximos días, las movilizaciones podrían
trasladarse a la Ciudad de México, con protestas frente a dependencias
federales y al Palacio Nacional.
“El acuerdo del Bajío no resuelve la crisis del maíz. Miles
de productores en el norte y sur del país seguimos esperando que el gobierno
nos escuche”, declaró uno de los dirigentes agrícolas de Sinaloa.
Analistas del sector agrícola señalaron que la crisis actual
refleja un desequilibrio estructural en el mercado del maíz, donde los precios
internacionales, la inflación y la competencia con granos importados han
golpeado severamente a los productores nacionales.
Mientras tanto, la SADER aseguró que continuará el diálogo
con las representaciones estatales y nacionales de agricultores para evitar una
escalada del conflicto.
“Nuestro compromiso es garantizar que ningún productor quede
fuera del apoyo, pero también mantener la estabilidad del mercado y de las
finanzas públicas”, subrayó Berdegué.
Aunque el acuerdo del Bajío representa un respiro
momentáneo, la tensión persiste en el campo mexicano, que se mantiene en vilo
ante la posibilidad de nuevas movilizaciones si no se concreta una solución de
alcance nacional.
