ZENEDI AMADOR
MORELIA, Michoacán.— Residentes de diversas colonias de
Morelia han comenzado a organizarse para manifestar su rechazo a las obras
relacionadas con el llamado Morebus, proyecto impulsado por el Gobierno de
Michoacán para modernizar el sistema de transporte público de la capital.
Los inconformes cuestionan que, para habilitar la
infraestructura necesaria para este sistema de transporte, se estén realizando
obras que, aseguran, han implicado la eliminación de cientos o miles de árboles
que durante décadas formaron parte del paisaje urbano de Morelia.
De acuerdo con los vecinos, el proyecto representa una
transformación importante de la imagen y las condiciones ambientales de una de
las zonas más representativas de la ciudad, particularmente en el corredor
comprendido entre el Monumento a Lázaro Cárdenas y La Concepción.
Los residentes consideran que la construcción de
infraestructura para el nuevo sistema de transporte no debería realizarse a
costa de la vegetación urbana y sostienen que existen alternativas que podrían
permitir mejorar la movilidad sin afectar de manera significativa las áreas
arboladas.
El malestar también se centra en la falta de una consulta
amplia a la ciudadanía. Los inconformes señalan que el gobierno morenista de
Michoacán debió tomar en cuenta la opinión de los habitantes antes de poner en
marcha obras que, desde su perspectiva, podrían generar mayores impactos
negativos que beneficios para la población.
Los vecinos cuestionan además si las características
actuales de Morelia permiten incorporar un sistema de transporte de estas
dimensiones sin modificar de manera sustancial la infraestructura y el entorno
de la ciudad.
Ante ello, habitantes de distintas colonias buscan
coordinarse para expresar públicamente su oposición y exigir que las
autoridades transparenten los alcances del proyecto, así como los estudios
ambientales, técnicos y urbanos que sustentan las obras.
Para los inconformes, el debate no se limita al transporte
público, sino al modelo de ciudad que se pretende construir y al costo
ambiental que, afirman, los morelianos podrían terminar pagando por su
implementación.
