Por: Carlos A. Montaño
El teatro electoral no descansa. Este viernes 21 de agosto,
el INE iniciará la etapa de entrevistas a los 30 aspirantes que buscan ocupar
la Presidencia y las cuatro consejerías vacantes del IEM. Para que la
simulación se vista de gala y pretenda convencernos de que aún hay un órgano
imparcial para organizar la próxima elección en Michoacán.
Lo que veremos el 21 de agosto no será un proceso de
selección riguroso. Será una puesta en escena diseñada para legitimar lo que ya
está decidido desde hace meses: la captura total del Instituto Electoral de
Michoacán. Las entrevistas son el último acto de una obra que comenzó con la
destitución de los consejeros incómodos, continuó con una convocatoria exprés y
ahora termina con el desfile de los mismos perfiles de siempre, los que han
demostrado una y otra vez que su única virtud es no incomodar.
Las pruebas: un simulacro dentro del simulacro
El INE nos ha vendido la idea de un proceso riguroso: examen
de conocimientos, ensayo, prueba de competencias gerenciales. Todo muy técnico,
todo muy académico. Pero la realidad es que las pruebas son un mero trámite
para darle una pátina de legitimidad a lo que ya está cocinado.
Los resultados de la prueba de competencias gerenciales ya
se publicaron. Los hombres obtuvieron puntajes que van del 7.18 al 8.79; las
mujeres, del 7.43 al 8.49. Números que no dicen nada. Porque como bien aclara
el propio INE, estos resultados "no serán determinantes para continuar en
el proceso". Es decir, puedes tener el puntaje más bajo y aún así pasar.
Puedes tener el más alto y no significar nada. La prueba de competencias es, en
los hechos, un adorno burocrático, un requisito que se cumple porque sí, sin
que realmente pese en la decisión final.
Y entonces llegamos a las entrevistas. El momento cumbre. El
instante en que los consejeros del INE, encabezados por la presidenta Guadalupe
Taddei Zavala y el consejero Jorge Montaño Ventura, se sentarán frente a los
aspirantes para "evaluarlos". Pero ¿qué van a evaluar realmente? ¿Su
conocimiento técnico? ¿Su independencia? ¿Su capacidad para resistir las
presiones políticas? No. Van a evaluar su disposición a obedecer. Su lealtad a
la agenda que ya está trazada. Su capacidad para subordinarse.
Los nombres de siempre: la continuidad del desastre
El calendario de entrevistas revela lo que ya sabíamos: los
perfiles que más destacan son los que menos valen. Ahí está la favorita Sandra
Nalleli Rangel Jiménez, la exdirectora de Organización Electoral del IEM que
supervisó la logística durante la época de Ramón Hernández Reyes y Humberto
Urquiza Martínez, cuando se documentaron graves irregularidades en la cadena de
custodia y en la elaboración de boletas. Hoy, desde el INE, busca regresar como
presidenta. Es la prueba viviente de que, en este sistema, los responsables del
desaseo administrativo ascienden y no pagan sus responsabilidades.
Ahí está Lilia Hernández Zaragoza, la mejor calificada del
examen con 9.30, funcionaria de carrera del INE que conoce el engranaje
electoral pero que carece de experiencia en el contexto político de Michoacán.
Su perfil es técnico, pero no tiene nada que aportar. Su cercanía al Consejo
General del INE le da una ventaja táctica y también la convierte en una figura
que garantiza la subordinación.
Ahí está Narda Yareli Jacinto Sierra, quien fue tomada
protesta como integrante del Órgano de Justicia Intrapartidario del PRD y fue
candidata a diputada por ese partido. Su perfil es partidista, y aunque su
desempeño en el ensayo fue el más alto (tres "A"), su militancia
política la descalifica para ser un árbitro imparcial.
Ahí está Cecilia Lazo de la Vega de Castro, exdiputada local
del PRD que hoy pasa desapercibida en el Órgano Interno de Control del IEM. Su
vinculación partidista le quita credibilidad como árbitro imparcial, pero ahí
está, en la recta final, como si nada.
Y el resto: María Isabel Suárez García, Elizabeth Guadalupe
Vega Chávez, Sara Denisse Morales Hernández, Eréndira Gómez Ledesma, Emili
Morales Loaiza, María Isabel Soto Carbajal, Flor Juana Mendoza Zárate, Zianya
Paulina Orozco Ávila, Michelle Anahid Hernández Nambo y Griselda Verenise
Cázares León. Perfiles operativos, técnicos, con algo de brillo académico, pero
sin el oficio, el liderazgo ni la capacidad de negociar en la arena política
que el IEM necesita.
No es que las consejerías que se fueron (y las que
sobreviven) fueran un ejemplo de excelencia. Eran, en el mejor de los casos,
funcionales, y el desastre que heredaron y dejaron lo dice todo. Pero al menos
sabían dónde estaban paradas y tenían algún control del caos. Los que vienen no
tendrán ni eso: serán piezas dóciles de los directores que ya designaron desde
hace tiempo Ramón Hernández, Humberto Urquiza y el nuevo sheriff, Jorge
Montaño. Dependencia absoluta, autonomía nula. Y eso, en un árbitro electoral,
es simplemente inaceptable.
Imagínense a estos pobres pollitos recién llegados, como encargados
de atender un Plan Integral que, en el Calendario de Coordinación, contempla
11,364 actividades a nivel nacional. De ellas, 376 corresponden específicamente
a Michoacán, más 896 que, aunque nacionales, son reportadas directamente por la
Junta Local Ejecutiva del INE en el estado. Es decir, el operativo ya está
diseñado, calendarizado y presupuestado por los directores actuales, los mismos
que, con todas sus deficiencias, tienen el control del desastre por el mango.
El margen de maniobra de las nuevas consejerías será, de testimonial a nulo.
El verdadero poder: Montaño, Hernández, Urquiza y la toma
del IEM
Mientras los aspirantes se preparan para sus entrevistas, el
consejero del INE Jorge Montaño Ventura ya le metió mano a la caja del IEM.
Puso a sus valedores tabasqueños en puestos clave.
Y detrás de todo, la sombra de Ramón Hernández Reyes sigue
alargándose. Desde su puesto como coordinador de asesores del consejero Arturo
Chávez en el INE, sigue moviendo las piezas. Él fue quien orquestó las
destituciones que dejaron al IEM sumido en el peor desastre de su historia:
dividido, inoperante, sin presupuesto para arrancar el proceso electoral y
arrastrando una liquidación de partidos mal hecha que costará millones a los
ciudadanos. Él es quien perfila a Sandra Nalleli Rangel Jiménez para encabezar
el órgano electoral michoacano. Él es quien, desde las sombras, sigue
controlando el IEM.
El propio Arturo Chávez, en su toma de protesta, lo dejó
claro: "El INE debe caminar al lado de las transformaciones del
país". Es decir, el árbitro electoral debe alinearse con el proyecto de
gobierno. No es una declaración menor. Es una confesión. Y con esa confesión,
todo cobra sentido.
Pero la foto completa no se entiende sin el tercer vértice
del triángulo: Humberto Urquiza Martínez, el operador de cabecera del
gobernador Alfredo Ramírez Bedolla. Su reaparición en los medios locales no fue
un acto casual. Fue un mensaje directo al Consejo General del INE. Urquiza
habla porque el gobierno de Bedolla lo mandó a poner las cartas sobre la mesa.
Y el mensaje, traducido, es simple: “Ustedes, los del INE, no son los dueños de
esta plaza. Aquí mandamos nosotros”.
La red está completa: Montaño llegó para tomar la caja;
Hernández, para operar la designación desde el INE; y Urquiza, para recordar
que el verdadero dueño del IEM es el gobernador Bedolla, quien definirá el
presupuesto y gobernará Michoacán hasta el último segundo de su mandato, le
pese a quien le pese. Uno toma el dinero, otro mueve las piezas, el tercero
pone las condiciones. Y en medio de todo, el IEM, reducido a un botín.
Conclusión: la
simulación no puede ocultar la realidad
El 21 de agosto, los consejeros del INE se sentarán a
entrevistar a los aspirantes. Y seguramente saldrán diciendo que fue un proceso
riguroso, que se eligió a los mejores, que la democracia ganó. No les crean.
La elección ya está decidida. Los nombres ya están
palomeados. Las entrevistas son el último acto de una farsa que comenzó hace
meses y que terminará con la designación de una nueva consejera presidenta y
cuatro consejerías que no harán más que perpetuar el mismo sistema de poder que
ha llevado al IEM al abismo.
La captura del IEM es un hecho. Morena hace y hará lo que
quiera. La oposición no existe. Y la ciudadanía, como siempre, paga el costo.
El INE está advertido. Designar a estos perfiles será un
fracaso. Solo hay una salida digna: declarar desierto el proceso y ejercer la
Facultad de Asunción Total. Cualquier otra vía será simulación y confirmará que
la captura del IEM fue una estrategia. No hay punto medio.
Pero el INE no lo hará. Porque el INE ya no es el árbitro
neutral que fue concebido. Es un actor más del tablero, alineado con el poder
en turno. Y mientras eso siga siendo así, la democracia en Michoacán será una
ficción.
Y los ciudadanos, como siempre, seguiremos recibiendo atole
sin nada sólido que masticar.
