Con rechazo popular, Sheinbaum quiere acelerar el fin del efectivo

RITA GIULLIANI

El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum busca acelerar la transición hacia una economía con mayor uso de pagos digitales y reducir la dependencia del dinero en efectivo, argumentando que es parte de una estrategia para modernizar las operaciones financieras y facilitar las transacciones.

La propuesta rechazada inmediatamente por los ciudadanos, plantea impulsar el uso de medios de pago electrónicos, argumentando que el objetivo es que más personas y establecimientos puedan realizar operaciones de manera rápida, segura y trazable. Argumento rechazado por los mexicanos, quienes se han manifestado en redes, interpretando la pretensión como una forma más de coartarles su libertad.

El avance hacia una economía menos dependiente del efectivo también abre un debate sobre la inclusión financiera, particularmente entre las personas que no cuentan con una cuenta bancaria o acceso habitual a servicios digitales, dificultad que se ha difundido,  se tiene contemplada con el uso de huellas dactilares.

El reto para las autoridades será lograr que esta transformación no deje atrás a quienes todavía dependen del efectivo para sus actividades cotidianas, especialmente en comunidades donde el acceso a servicios bancarios y tecnología continúa siendo limitado.

A ojos de los ciudadanos, el reto es detener esta agenda que busca, según su apreciación, seguir limitando las libertades y acrecentar una vigilancia personal que no se permitirá.

La iniciativa podría marcar un cambio importante en la manera en que los mexicanos realizan sus pagos y manejan su dinero, mientras el gobierno analiza mecanismos para acelerar la adopción de alternativas digitales al efectivo. Abriéndose una vez más la brecha que separa los intereses de la gobernante con los gobernados, quienes aseguran: "La presidente está olvidando por completo que está para obedecer y no para mandar".

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