CIUDAD DE MÉXICO.— La necesidad de encontrar nuevos ingresos
para sostener el gasto público volvió a poner a Morena frente a una de sus
propias contradicciones. Esta vez, la propuesta surgió en el Congreso: aumentar
el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a la cerveza y
extenderlo a determinados productos comestibles con alto contenido de sodio.
La iniciativa contemplaba aplicar el nuevo gravamen a
productos como sopas instantáneas, salsas y aderezos, además de elevar el
impuesto a la cerveza. De acuerdo con los cálculos difundidos sobre la
propuesta, el ajuste podría representar una recaudación adicional superior a 18
mil millones de pesos, con un incremento estimado de entre 60 centavos y un
peso por cerveza.
La propuesta, sin embargo, generó cuestionamientos
prácticamente de inmediato. En un escenario de presión sobre las finanzas
públicas, cualquier aumento a productos de consumo cotidiano puede terminar
trasladándose directamente al bolsillo de las familias.
Y ahí apareció el problema político: una cosa es buscar más
ingresos y otra muy distinta explicar a los ciudadanos por qué tendrán que
pagar más por productos que forman parte de su consumo habitual.
La iniciativa terminó convirtiéndose en otro episodio de
debate, ajustes y marcha atrás dentro del Congreso, mientras el Gobierno
enfrenta un margen presupuestal cada vez más estrecho y mayores necesidades de
financiamiento.
Más allá de la propuesta concreta, el episodio vuelve a
poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿hasta dónde puede seguir aumentando
la recaudación mediante nuevos impuestos antes de que el costo termine
recayendo nuevamente sobre los consumidores?
El debate también ocurre en medio de la discusión sobre el
nivel de endeudamiento público y la disponibilidad de fondos de estabilización,
elementos que han reducido el espacio de maniobra de las finanzas públicas.
Por ahora, el episodio deja una imagen clara del dilema que
enfrenta el oficialismo: necesita más recursos, pero cada nuevo impuesto tiene
un costo económico y, sobre todo, un costo político.
