Expulsan a representación judicial de México de organismo internacional; alertan sobre riesgos a la independencia de los jueces

La Unión Internacional de Magistrados consideró que el respaldo de la CONATRIB a la reforma judicial mexicana incumplió los principios de independencia y apoliticidad exigidos a sus integrantes.

La independencia del Poder Judicial mexicano vuelve a colocarse en el centro del debate internacional. La Unión Internacional de Magistrados (UIM) decidió expulsar a la Comisión Nacional de Tribunales Superiores de Justicia de los Estados Unidos Mexicanos (CONATRIB), al considerar que su respaldo a la reforma judicial no fue compatible con la defensa de la autonomía de los órganos encargados de impartir justicia.

La decisión se tomó el pasado 17 de octubre, durante la reunión anual del organismo internacional, con 53 votos a favor de la expulsión, 13 en contra y cuatro abstenciones, de acuerdo con la información publicada por Aristegui Noticias.

Durante una entrevista en el programa de noticias mexicano, Aristegui en Vivo, el juez argentino Marcelo Gallo Tagle y la juez costarricense Adriana Orocú Chavarría explicaron que la determinación fue resultado de un procedimiento en el que se examinó la actuación de la representación mexicana frente a la reforma constitucional que estableció la elección popular de jueces y magistrados.

Los representantes de la UIM cuestionaron que la CONATRIB respaldara la reforma y planteara una implementación gradual, en lugar de asumir, desde su perspectiva, una defensa más firme de la independencia judicial.

El fondo de la controversia va más allá de una disputa entre organizaciones de jueces. Se trata de una discusión sobre el papel que debe desempeñar el Poder Judicial dentro de una democracia y su capacidad para actuar como contrapeso frente a los poderes Ejecutivo y Legislativo.

Un Poder Judicial independiente debe tener la capacidad de revisar los actos de autoridad, frenar posibles abusos y garantizar que las leyes se apliquen sin presiones políticas. Su función esencial es proteger los derechos de las personas y asegurar que todos, incluidos quienes gobiernan, estén sujetos al Estado de derecho.

Los entrevistados advirtieron sobre los riesgos que, a su juicio, puede representar la reforma mexicana para la autonomía judicial. También señalaron que los tribunales deben conservar la capacidad de cuestionar decisiones de otros poderes cuando consideren que contravienen la Constitución o afectan los derechos ciudadanos.

La elección popular de jueces y magistrados constituye uno de los principales puntos de desacuerdo. Sus críticos advirtieron desde un principio,  que generaría riesgos para la independencia, la imparcialidad y la selección basada en méritos profesionales.

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