Por: Carlos A. Montaño
Ante esta situación crítica, el INE tuvo que ejercer su
facultad de atracción para resolver asuntos urgentes: consultas indígenas,
acreditación de partidos y prerrogativas. Porque el IEM, sencillamente, no
puede operar.
Pero la debacle no termina ahí; Ignacio Hurtado Gómez, el
exconsejero presidente removido, reveló que está pendiente de resolución un
procedimiento de remoción iniciado por el representante de Movimiento Ciudadano
ante el IEM, Óscar Rodolfo Rubio García, quien denunció una presunta invasión
de atribuciones y otros temas de fiscalización. Las consejeras sobrevivientes,
González Medina y Arellano Rangel, están también en la cuerda floja.
El dinero que no
llega y los errores se multiplican
La temporada de vacas flacas se refleja también en las
finanzas. El IEM enfrenta un faltante de 78.7 millones de pesos para el último
cuatrimestre de 2026, el periodo que coincide con el arranque del proceso
electoral local.
El organismo tiene que gestionar recursos extraordinarios
ante el Poder Ejecutivo, lo que genera serios cuestionamientos sobre su
independencia financiera. No es casualidad: el Consejo General del IEM dejó
abierto ese boquete presupuestal a propósito, previendo tener que negociar con
el gobernador justo antes del inicio del proceso electoral. ¿Coincidencia? No,
es una jugada maestra del gobierno de Alfredo Ramírez Bedolla para tener al
árbitro con la mano extendida.
Y si eso fuera poco, el IEM enfrenta más escándalos
financieros. La liquidación de cuatro partidos extintos, dejó una estela de
errores que podrían costar cerca de 2 millones de pesos. Pero lo más grave es
que el IEM omitió retener, no se sabe si miles o millones de pesos en el
proceso de liquidación del PES, la mera existencia de estas irregularidades
enciende todas las alarmas.
El instituto ya
inició un proceso interno y no descarta acudir a la Fiscalía General del
Estado.
Los tabasqueños de Montaño
Para empeorar las cosas, el consejero del INE, Jorge Montaño
Ventura, quien preside la Comisión de Vinculación con Organismos Públicos
Locales y dirige el proceso para nombrar a las nuevas consejerías, ya le metió
mano a la caja del IEM. Puso a sus valedores tabasqueños: Luis Arturo Sánchez
Gómez como Encargado de despacho de la Dirección Ejecutiva de Administración,
Prerrogativas y Partidos Políticos, y Mario Eduardo Uribe López, como Encargado
de despacho de la Coordinación Normativa Administrativa. Su misión: que no
dejen pasar ni un centavo del IEM, sin que sea bien utilizado, por supuesto.
La intervención
foránea ya es un hecho, y los partidos lo han denunciado como una intromisión
inaceptable.
En el interior del instituto, la llegada de estos funcionarios
foráneos ha encendido todas las alarmas. El personal directivo, los mandos
medios y los empleados operativos sobreviven con el alma en un hilo: es un
presagio inequívoco de que van a rodar cabezas.
Y no es para menos, muy pocos puestos están realmente
profesionalizados; la gran mayoría deben su colocación a amarres políticos y a
la discrecionalidad con la que las consejerías removidas y sobrevivientes, se
despacharon con la cuchara grande, repartiendo plazas y favores a diestra y
siniestra.
Dejaron tras su salida o debilitamiento un clima
desesperanzador, donde la incertidumbre laboral se mezcla con el miedo a ser
barrido por la nueva camada de funcionarios. Ya se susurra en los pasillos que
algunos titulares de direcciones y coordinaciones han ofrecido su lealtad a
cambio de conservar el puesto, en un acto de servilismo que no sólo demerita su
dignidad profesional, sino que compromete la ya frágil imparcialidad del
instituto.
Las principales direcciones y coordinaciones, herencia
directa de Ramón Hernández y Humberto Urquiza, son hoy el blanco principal de
una purga que no se anuncia, pero que todos saben que está por llegar. En el
IEM, cada rincón huele a finiquito.
El desfile de las
candidatas: perfiles que no convencen
La temporada de vacas flacas se extiende hasta la lista de
las 15 candidatas a presidir el IEM. Ninguna cumple con el perfil que exige un
organismo como este, que requiere más que una sólida trayectoria profesional.
No basta con aprobar exámenes protocolarios impuestos por el INE. Quien
encabece el IEM, debe encarnar una garantía de neutralidad y confianza para la
ciudadanía.
Sandra Nalleli Rangel Jiménez es, sin duda, la favorita.
Porque fue directora de Organización Electoral del IEM durante la
administración de Ramón Hernández Reyes y Humberto Urquiza Martínez, cuando se
documentaron en las elecciones de 2015 y 2018 graves irregularidades tanto en
la cadena de custodia como en la elaboración y distribución de boletas.
Hoy es subdirectora de Circunscripción Plurinominal en el INE
y se codea con los consejeros del órgano nacional de la mano de su padrino, el
referido Ramón Hernández Reyes, hoy coordinador de asesores del consejero
Arturo Chávez, quien sigue moviendo las piezas desde el centro del tablero.
Su trayectoria la vincula directamente con la época más
cuestionada del IEM. Es la prueba viviente de que, en este sistema, los
responsables del desaseo administrativo no pagan costos: ascienden.
Narda Yareli Jacinto Sierra, es coordinadora de Medios de
Impugnación en el Tribunal de Justicia Administrativa de Michoacán (TJAM) y
tomó protesta como integrante del Órgano de Justicia Interpartidario del PRD.
Además, en el Proceso Electoral Ordinario Local 2014-2015,
fue registrada como candidata propietaria a Diputada por el principio de
representación proporcional. Su perfil es partidista.
Lilia Hernández Zaragoza, tiene la calificación más alta en
el examen (9.30). Es jefa de Departamento en el INE central. Su perfil es
técnico y carece de experiencia en el contexto político de Michoacán.
Su cercanía al Consejo General del INE le da una ventaja
táctica y la coloca como una figura que ha sobrevivido a las crisis sin
mojarse.
Cecilia Lazo de la Vega de Castro, fue diputada local por el
PRD y directora general del Telebachillerato. Su vinculación partidista le
quita credibilidad como árbitro imparcial.
Lizbeth García Santana fue encargada de despacho en el IEM
antes de ser electa como jueza en una jornada marcada por denuncias de
"acordeones" que anticiparon los perfiles impulsados desde el
oficialismo.
Estos son los
perfiles que más destacan. Y precisamente por eso, son también los que menos
valen: carecen de independencia, de imparcialidad y de compromiso ético con la
democracia.
No van a llegar a debatir, a proponer o a defender la
autonomía del instituto. Van a llegar a obedecer. A seguir la agenda que otros
les dicten. A ser comparsas de un guion escrito desde las sombras.
Su presencia no fortalecerá al IEM; lo vaciará de contenido.
Porque una consejería que no piensa, que no decide, que sólo acata, no es una
consejería: es un eslabón más de la cadena de sumisión que ha convertido al
órgano electoral en un apéndice de los poderosos. Y con ello, matan la
naturaleza misma del IEM.
El resto: María Isabel Suárez García, Elizabeth Guadalupe
Vega Chávez, Sara Denisse Morales Hernández, Eréndira Gómez Ledesma, Emili
Morales Loaiza, María Isabel Soto Carbajal, Flor Juana Mendoza Zárate, Zianya
Paulina Orozco Ávila, Michelle Anahid Hernández Nambo y Griselda Verenise
Cázares León, son perfiles operativos, técnicos y algunos con cierto brillo
académico, sin duda con buenas intenciones y probablemente con una genuina
vocación de servicio.
Pero en el estado
actual de cosas, el IEM no está para que lleguen a aprender. Agradecemos su
interés, de verdad, pero el instituto requiere perfiles que lleguen a enseñar.
Que lleguen a dirigir, a tomar decisiones de peso, a negociar con gobiernos
hostiles y partidos confrontados, a defender la autonomía del órgano con uñas y
dientes frente a un Ejecutivo que tiene al instituto con la mano extendida y un
Congreso que mira hacia otro lado.
Porque el problema de fondo no es sólo quién ocupa los
puestos, sino qué perfiles van a proponer para sustituir a los que han
fracasado. Ahí es donde han fallado todas las designaciones del INE: llenar las
consejerías del IEM de personas sin trayectoria ni prestigio, que no pudieron
elevar al órgano a la profesionalización y lo mantienen en la lógica de la
colocación por amarres políticos y la discrecionalidad en el reparto de plazas.
Ya llegaron los tabasqueños de Montaño, y no vienen a
profesionalizar el instituto; vienen a controlar el presupuesto y a colocar a
los suyos, repitiendo el mismo ciclo vicioso que ha llevado al IEM al abismo.
Porque cuando el criterio de selección es la lealtad y no la capacidad, el
resultado es siempre el mismo: más errores, más fracaso.
El Consejo General del IEM no es una escuela de formación
para funcionarios con buenas intenciones. Es un campo de batalla político.
Quien lo presida y lo integre debe conocer los códigos de la negociación de
alto nivel, debe tener la estatura institucional para sentarse frente a un
gobernador, a un senador con aspiraciones y a los líderes partidistas sin que
le tiemblen las piernas.
No basta con ser un buen empleado ni con tener un expediente
académico impecable. Se necesita oficio, calle, experiencia en el barro de la
política real. Y en eso, este grupo de aspirantes, por más meritorias que sean
sus trayectorias, no han demostrado tener lo que se requiere. Porque la
temporada de vacas flacas no es para aprendices. Es para profesionales con
oficio y carácter. Se ocupan consejerías que no cambien puestos por
presupuesto.
El PRI y Alfonso
Martínez ya dijeron que no
El dirigente estatal del PRI, Guillermo Valencia Reyes, ya
lo advirtió: su partido desconocerá a las nuevas consejerías del IEM. Aseguró
que hubo una confabulación detrás de la destitución y que el proceso electoral
estará "viciado de origen". "Yo no reconozco al órgano
electoral", declaró. "Quienes lleguen no tendrán el reconocimiento
del PRI".
Por su parte, el presidente municipal de Morelia, Alfonso
Martínez Alcázar, denunció una "intromisión absoluta" en las
instituciones democráticas. Acusó a Morena de buscar consolidar el control del
IEM colocando perfiles afines. "Captura institucional", dijo.
"El partido en el gobierno busca apoderarse del árbitro electoral".
El árbitro ya no es
confiable para nadie. Los partidos lo han dicho alto y claro.
Conclusión: declarar desierto o asumir el control
El INE lleva dos designaciones de presidencias del IEM que
han recaído en personas que no pudieron llevar el peso de la institución hasta
el final de su mandato. Ramón Hernández Reyes fue un fracaso que tuvo que
renunciar después del escándalo de la deuda millonaria perdonada al PRI.
Ignacio Hurtado Gómez sale en un clima de controversia,
destituido por una falta grave. Estas designaciones fallidas no son anécdotas:
son el origen de la peor crisis que ha enfrentado el IEM en toda su historia.
Con los perfiles actuales, no pinta para mejor. Sandra
Nalleli Rangel Jiménez, lidera la carrera con el apoyo de Ramón Hernández y la
superioridad estratégica para cabildear con las consejerías del INE y los
grupos de poder en Michoacán por medio de Humberto Urquiza Martínez.
Los perfiles
partidistas de Jacinto Sierra y Lazo de la Vega, completan el cuadro.
Las tres carecen de independencia, imparcialidad y
compromiso ético con la democracia.
En este contexto, lo mejor sería que el INE declare desierto
el proceso para elegir la presidencia del IEM, como ya ocurrió a principios de
2020, porque los aspirantes no obtuvieron la votación requerida, y que ejerza
su Facultad de Asunción Total para desarrollar directamente el proceso
electoral local que está próximo a iniciarse.
El Consejo General del INE le debe a Michoacán una
presidenta del IEM que esté a la altura de la sociedad michoacana. Pero con las
vacas flacas que tenemos, no parece que vaya a cumplir.
Epígrafe
Y no crean que esto aplica sólo para las candidatas. Los
hombres que aspiran a las consejerías del IEM, esos que también aparecen en la
lista de finalistas, merecen el mismo escrutinio.
Los que más destacan son los que menos valen, y los que
menos destacan... pues tendrían que hacerse un examen autocrítico profundo,
porque si su único mérito es no ser los más cuestionables, entonces su
presencia en el proceso es apenas un acto de comparsa decorativa.
¿Qué ofrecen realmente? ¿Qué trayectoria, qué liderazgo, qué
independencia pueden presumir? Porque el IEM no necesita más piezas que llenen
el tablero por cumplir con la cuota.
Necesita perfiles que estén a la altura. Y si entre todas
estas personas: hombres y mujeres, no hay uno solo que merezca la confianza
ciudadana, entonces el INE tendrá que asumir que su propia designación será un
fracaso anunciado. Sólo hay una salida digna: declarar desierto el proceso y
ejercer la Asunción Total.
El INE debe asumir las consecuencias de sus designaciones
fallidas. Cualquier otra vía será simulación y confirmará que la captura del
IEM fue una estrategia. No hay punto medio.