- Si el gobernador está convencido, que
transparente el proyecto
- Son buenos
proyectos los que resuelven no los que darán problemas
Así lo señalaron los integrantes de la Comisión Reguladora
de Transporte (CRT), que lidera José Trinidad Martínez Pasalagua luego de las
recientes declaraciones del gobernador Alfredo Ramírez Bedolla y consideraron
que es necesario responder con claridad y responsabilidad, “sí hay forma de que
el teleférico se convierta en un elefante blanco, y todo apunta a que así
será”.
Señalaron que, invertir en un proyecto innecesario, sin
sustento técnico ni social, mientras se abandonan las necesidades reales del transporte
público, es una irresponsabilidad. Si el gobernador está tan convencido de su
viabilidad, que haga públicos los estudios de costo-beneficio, la proyección de
demanda real, y el modelo financiero a largo plazo, reiteraron.
Y añadieron que, los verdaderos proyectos de movilidad son
los que resuelven problemas, no los que generan nuevos gastos porque explicaron
que los costos de operación, mantenimiento, electricidad y seguridad del
teleférico, implicarán un subsidio público superior a 22 millones de pesos
mensuales, es decir, más de 300 millones de pesos al año.
Este gasto precisaron, se sostiene hoy con recursos
estatales mientras dura su administración, pero ¿quién lo garantizará en el
próximo sexenio? La respuesta es nadie. No hay un plan financiero viable, ni
estudio técnico que justifique la rentabilidad ni la necesidad del proyecto.
Indicaron que, el argumento de que el teleférico será
“ecológico, silencioso, económico y rápido”, ignora lo esencial: ya existe
oferta suficiente de transporte en las zonas que pretende cubrir, y la
verdadera urgencia está en mejorar el sistema actual, renovar unidades,
implementar infraestructura básica de movilidad y profesionalizar el servicio.
Lamentaron que además, disfrazar este proyecto como
“infraestructura turística”, sólo confirma lo que muchos ya sospechan: el
teleférico no es una solución de movilidad, es un negocio que beneficiará a
unos cuantos a costa del erario, mientras las colonias periféricas siguen sin
rutas eficientes, seguras y legales, como ocurre en Villas del Pedregal, Villa
Magna o Campo Nubes.
Tampoco basta con repetir que se cuenta con el “respaldo
institucional” del Cablebús de la Ciudad de México dijeron al rematar que, las
realidades de Morelia y Uruapan son completamente distintas en densidad,
geografía, movilidad y prioridades sociales. Importar modelos sin un
diagnóstico serio es precisamente lo que convierte las obras en infraestructura
inútil. /REDACCION
