La nueva Suprema Corte arranca con una severa crisis de confianza

La nueva conformación de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) atraviesa su primera gran crisis de legitimidad a menos de un año de haber iniciado funciones. Aunque su integración fue resultado del voto popular y estuvo acompañada de un discurso de renovación, austeridad y “cercanía con el pueblo”, la percepción ciudadana se ha deteriorado de manera acelerada. Desde su toma de protesta, el pasado 1 de septiembre, las decisiones administrativas, la opacidad en el manejo de recursos y una serie de gastos millonarios han puesto en entredicho la congruencia entre lo prometido y lo ejecutado, erosionando la confianza en el máximo tribunal del país.

Lejos de consolidarse como una institución renovada y cercana a la ciudadanía, la Corte enfrenta hoy un entorno de escepticismo y desaprobación generalizada. Las polémicas acumuladas en los últimos meses no solo han generado críticas en el ámbito político y mediático, sino que también han impactado de manera directa en la opinión pública, como lo reflejan los datos más recientes de percepción ciudadana.

 

Mayoría de mexicanos reprueban a la Corte

De acuerdo con los resultados del estudio, la opinión negativa sobre el desempeño de los ministros alcanza un contundente 62.4%. Esta cifra se compone de un 53.1% de personas que consideran que la gestión de la Suprema Corte es francamente pésima y de un 9.3% que la califica como mala, lo que confirma un amplio rechazo social hacia la actual conducción del máximo órgano judicial.

En contraste, la aprobación apenas llega al 37.6%. Si bien este porcentaje representa un incremento de 4.9 puntos respecto al mínimo histórico de 32.7% registrado en diciembre de 2025, el repunte resulta claramente insuficiente para revertir la tendencia de desconfianza y desgaste que domina la percepción pública.

Al desglosar las opiniones positivas, el panorama sigue siendo poco alentador: solo el 12.7% de los mexicanos considera que el trabajo de la Suprema Corte es excelente y un 11.2% lo evalúa como bueno, mientras que un 13.7% lo califica como regular, una categoría que refleja más resignación que verdadero respaldo.

En conjunto, estos resultados arrojan una calificación promedio de apenas 30.3 puntos sobre 100 para la institución, una evaluación que evidencia el alto costo político de las decisiones controvertidas y de la distancia cada vez mayor entre el discurso de transformación y la realidad operativa de la Corte. Más que un simple bache de imagen, los datos sugieren una crisis profunda de credibilidad que amenaza con marcar el arranque de esta nueva etapa del Poder Judicial./www.tictacnews.us/E.ESGLOTAC

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