Carlos Quintana estalla: Entre la deuda y la falta de inversión: el crecimiento económico que México sigue esperando

 ELIZABETH VALENCIA

Cuando un gobierno decide endeudarse, la lógica económica indica que esos recursos extraordinarios deberían traducirse en obras de infraestructura, proyectos productivos o inversiones capaces de impulsar el crecimiento y generar riqueza en el futuro. Sin embargo, la realidad que enfrenta México en 2026 parece avanzar en sentido contrario.

Paradójicamente, el país registra uno de los niveles de endeudamiento público más altos de las últimas décadas, mientras el presupuesto destinado a inversión física muestra una reducción que preocupa a especialistas, organismos financieros y al propio sector empresarial. Es decir, el gobierno dispone de mayores recursos provenientes del financiamiento, pero destina menos dinero a construir carreteras, hospitales, sistemas hidráulicos, infraestructura energética y proyectos que tradicionalmente fortalecen la productividad nacional.

Este escenario fue señalado por el dirigente estatal del Partido Acción Nacional en Michoacán, Carlos Quintana Martínez, quien criticó que el gobierno de la Cuarta Transformación ha relegado el crecimiento económico como una prioridad nacional.

Para el líder panista, la administración federal ha privilegiado un modelo de gasto orientado al consumo y a los programas sociales, mientras ha dejado de impulsar políticas públicas que incentiven la inversión privada, la generación de empleos y el fortalecimiento de la competitividad del país.

Más allá de la confrontación política, los números alimentan un debate que cada vez ocupa más espacio entre economistas. El costo financiero de la deuda pública continúa creciendo y una parte importante del presupuesto federal deberá destinarse al pago de intereses, reduciendo el margen de maniobra para financiar proyectos de desarrollo.

En economía existe una diferencia fundamental entre gastar e invertir. El gasto permite atender necesidades inmediatas; la inversión crea condiciones para que la economía produzca más en el futuro. Una carretera conecta regiones productivas; un puerto incrementa las exportaciones; una red eléctrica moderna atrae nuevas industrias; una presa garantiza agua para la agricultura y la industria. Son activos que permanecen durante décadas y generan beneficios continuos.

Por ello, diversos analistas consideran preocupante que precisamente en un momento en que México podría aprovechar la relocalización de empresas derivada del fenómeno del nearshoring, el presupuesto para infraestructura experimente una contracción. Mientras otros países fortalecen su capacidad logística para atraer inversiones, México enfrenta el reto de mantener su competitividad con menores recursos destinados a obra pública.

Carlos Quintana sostiene que esta situación refleja una ausencia de estrategia para detonar el crecimiento económico. A su juicio, el país requiere generar condiciones que den certeza a la inversión, impulsen el desarrollo regional y permitan crear empleos formales mejor remunerados, en lugar de depender exclusivamente del gasto corriente como motor de la economía.

El verdadero desafío, sin embargo, trasciende los partidos políticos. La pregunta de fondo es si México podrá sostener un ritmo de crecimiento suficiente cuando el endeudamiento aumenta y la inversión pública disminuye al mismo tiempo.

La historia económica demuestra que ninguna nación alcanza un desarrollo sostenido únicamente mediante el consumo o el gasto gubernamental. Las economías que logran crecer durante décadas son aquellas que invierten de manera constante en infraestructura, innovación, educación y productividad.

En ese contexto, las declaraciones del dirigente panista reabren una discusión que difícilmente puede ignorarse: ¿está México utilizando la deuda para construir el futuro o simplemente para financiar el presente? La respuesta no solo definirá las finanzas públicas de los próximos años, sino también la capacidad del país para generar oportunidades, atraer inversión y ofrecer mejores condiciones de vida a las siguientes generaciones.


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