Licencias digitales en Michoacán: ¿modernización administrativa o una reforma desconectada de las prioridades ciudadanas?

La aprobación de la reforma a la Ley de Movilidad y Seguridad Vial del Estado de Michoacán, que permite a los conductores portar licencias de conducir y tarjetas de circulación en formato digital, ha sido presentada por el Congreso del Estado como un avance hacia la modernización de los servicios públicos. En teoría, la digitalización facilita el acceso a documentos oficiales, reduce el uso de papel y se alinea con las tendencias tecnológicas adoptadas en otras entidades del país.

Sin embargo, la recepción de esta reforma entre diversos sectores de la ciudadanía ha estado marcada por el escepticismo y la inconformidad. Para muchos michoacanos, la medida representa un cambio administrativo que poco o nada incide en los problemas reales que enfrentan diariamente en materia de movilidad, seguridad vial e infraestructura carretera.

Mientras el Congreso dedica tiempo y recursos para aprobar la digitalización de documentos, miles de ciudadanos continúan transitando por carreteras y vialidades deterioradas, con baches, señalización deficiente y escasa inversión en mantenimiento, recordando que el Gobierno Federal les quita paulatinamente los recursos que por ley les corresponden a los ayuntamiento, que se manifiesta en la imposibilidad de atender lo relativo a bacheo. A ello se suma la insuficiencia del transporte público, la falta de educación vial y el incremento de accidentes de tránsito, problemas que, desde la perspectiva de numerosos ciudadanos, deberían ocupar un lugar prioritario en la agenda legislativa.

Otro aspecto que ha generado cuestionamientos es la brecha digital que aún persiste en Michoacán. Aunque el uso de teléfonos inteligentes ha aumentado considerablemente, no todos los habitantes cuentan con acceso permanente a internet, dispositivos móviles compatibles o habilidades tecnológicas suficientes para utilizar documentos digitales. En comunidades rurales y zonas con limitada conectividad, el beneficio práctico de esta reforma podría ser reducido, por no decir nulo.

Asimismo, diversos ciudadanos consideran que la medida no representa un ahorro económico significativo ni una simplificación sustancial de los trámites administrativos. La expedición de licencias y tarjetas de circulación continúa implicando los mismos costos y procedimientos; únicamente cambia el formato en que podrán exhibirse los documentos durante una revisión de tránsito.

Desde una perspectiva de política pública, la digitalización constituye un instrumento y no un fin en sí mismo. La incorporación de tecnologías digitales puede mejorar la eficiencia gubernamental cuando forma parte de una estrategia integral de modernización institucional. Sin embargo, cuando dichas reformas no van acompañadas de soluciones a problemas estructurales, existe el riesgo de que sean percibidas como acciones de bajo impacto social.

También surge la interrogante sobre la preparación tecnológica de las autoridades encargadas de aplicar la norma. La implementación efectiva dependerá de que todos los cuerpos de tránsito cuenten con equipos adecuados, sistemas de verificación funcionales, protocolos claros y capacitación suficiente para evitar errores, abusos o discrecionalidad durante las inspecciones vehiculares.

Más allá de la utilidad que pueda representar para algunos conductores acostumbrados al uso de aplicaciones móviles, la discusión de fondo permanece vigente: ¿responde esta reforma a las principales demandas de la población michoacana? Para una parte importante de la ciudadanía, las prioridades continúan siendo el mejoramiento de la infraestructura vial, la reducción de accidentes, el combate a la corrupción en los trámites vehiculares y una mayor seguridad en las carreteras del estado.

La modernización tecnológica resulta positiva cuando facilita la vida de las personas y fortalece las instituciones públicas. No obstante, también es necesario que las reformas legislativas atiendan las necesidades más urgentes de la sociedad. En un estado donde persisten importantes rezagos en movilidad, infraestructura y seguridad, la digitalización de licencias y tarjetas de circulación difícilmente será percibida como una solución de fondo si no forma parte de una política pública mucho más amplia y orientada a resolver los problemas que afectan cotidianamente a la población./ELIZABETH VALENCIA

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